El Hotel Mariscal Robledo, rescata
el valor cultural
de los niños
que participan en esta
tradición de representar la
fe viva de
la Semana Mayor. Sara Rivera Maya, es una pequeña
que le gusta
la guitarra, participa activamente del coro
del Museo Juan
del Corral y
el deporte, en otros.
Desde hace seis
años viene participado de la
Semana Santica, su
atracción se manifestó desde la
primera vez que sus padres
la llevaron a ver el
desfile, sintió una gran admiración por
los niños que
participaban, desde ese momento
nació su deseo de
participar en esta
actividad cultural.
En
ese
instante empieza su preparación,
nos comenta que
la primera prueba
que debió enfrentar fue
la del equilibrio que definiría
su agilidad para
participar, logrando esta meta, seguidamente aprendió todo lo
referente a la representación de
la imagen.
A
sus 11 años ha
representado la imágenes de la Magdalena, Verónica, Amargura,
Soledad y las
Angustias; las imágenes que
más le ha
gustado personificar son la
virgen de la
Soledad y la Amargura porque representan en ella
un valor de fe, de entrega,
de
esfuerzo para cuidar a
las personas que se
quieren.
Ella agradece
a sus padres
por todo el
apoyo que le han
brindado y la paciencia
que se debe
tener para asumir
esta responsabilidad, aunque
las participación de los
niños no tiene costo, los padres
deben tener algunos
recursos para la
organización de elementos
fundamentales para salir
a la procesión.
Con nostalgia
Sara se despide
de su último año de
participación , cuenta que
no olvidará aquella
mañana donde tuvo
que salir al
desfile y representar
a la Magdalena y asumir
el reto de
personificarla donde simplemente estaba de espectadora con su grupo de colegio. Manifiesta que
participar en la
Semana Santica es
vivir lo que
Dios sufrió por
la humanidad, es
aprender a valorar
la tradición de
la Semana Mayor,
es simbolizar momentos
tan difíciles que
vivió Jesús y tan importantes
para quienes aman
esta tradición.

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